El mandatario, que llegó a La Moneda tras ganar el balotaje de diciembre con más del 58% de los votos, ha debido reorganizar parte de su gabinete y buscar acuerdos legislativos para avanzar su agenda.
José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 2026, en un traspaso de mando marcado por la presencia de mandatarios como el argentino Javier Milei. Su llegada al poder representó un giro hacia la derecha en la política chilena, después de cuatro años de gobierno de Gabriel Boric, y se produjo tras un balotaje en el que Kast superó a la candidata oficialista Jeannette Jara por un margen cercano a los veinte puntos porcentuales.
La campaña de Kast se apoyó principalmente en las preocupaciones ciudadanas sobre seguridad pública, delincuencia e inmigración irregular, temas que también marcaron buena parte de la primera etapa de su gestión. Con más de 15,7 millones de electores habilitados y voto obligatorio por primera vez en una elección presidencial, la participación fue uno de los rasgos distintivos de aquellos comicios.
Un gabinete en movimiento
Uno de los primeros ajustes relevantes del nuevo gobierno se produjo en mayo, cuando Kast trasladó a Martín Arrau desde el Ministerio de Obras Públicas hacia la cartera de Seguridad Pública, en reemplazo de Trinidad Steinert. El cambio reflejó la prioridad que el mandatario le ha dado a la agenda de seguridad, uno de los ejes centrales de su campaña y de las expectativas que generó entre sus votantes.
La composición del gabinete incluye a representantes de Chile Vamos, del Partido Republicano y a independientes, en una combinación que busca sostener la cohesión de la coalición gobernante. Esa cohesión interna, que agrupa a sectores con matices ideológicos distintos dentro de la derecha, se ha convertido en uno de los desafíos permanentes para la gestión de Kast durante estos primeros meses.
La necesidad de articular acuerdos no se limita al interior del oficialismo. El nuevo gobierno llegó a La Moneda sin mayorías propias en el Congreso, quedando cerca de la mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados, lo que obliga a Kast a negociar constantemente con la derecha tradicional para sacar adelante su agenda legislativa.
Agenda internacional en los primeros meses
En el plano exterior, Kast ha mantenido una agenda activa de reuniones bilaterales. A fines de julio sostuvo una declaración conjunta con el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, en el marco de una visita oficial a Chile, además de encuentros con los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Hacienda para coordinar la política internacional del país.
El mandatario también recibió al embajador de China en Chile, Niu Qingbao, en un gesto que confirma la relevancia que mantiene el vínculo comercial con el gigante asiático para la economía chilena, uno de sus principales socios comerciales desde hace más de una década.
En el plano interno, la agenda económica se ha entrelazado con la de seguridad, en un contexto donde el gobierno busca mostrar resultados tempranos en la lucha contra la delincuencia sin descuidar la recuperación económica prometida durante la campaña.
Los desafíos legislativos por delante
El Congreso que deberá acompañar al gobierno de Kast durante estos cuatro años quedó conformado sin mayorías absolutas para ningún bloque, lo que anticipa una relación de constante negociación entre el Ejecutivo y el Legislativo. La derecha, aunque con ventaja relativa, necesita sumar apoyos puntuales para aprobar reformas de fondo.
La articulación entre el Partido Republicano, el Partido Libertario y los sectores más tradicionales de Chile Vamos será determinante para medir la capacidad real de Kast de convertir sus promesas de campaña en políticas concretas, especialmente en materias como seguridad fronteriza, migración y pensiones.
De cara a los próximos meses, el gobierno deberá enfrentar el debate presupuestario y las primeras evaluaciones ciudadanas sobre su gestión, en un escenario donde las expectativas generadas durante la campaña seguirán siendo el parámetro con el que buena parte de la opinión pública medirá los resultados de su administración.
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