Ernesto Kenji Igarashi analiza el límite entre protocolo e improvisación en operaciones sensibles.

El límite entre protocolo e improvisación en operaciones sensibles

Denis Nikiforov
Denis Nikiforov 5 Min Read
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Ernesto Kenji Igarashi analiza el límite entre protocolo e improvisación en operaciones sensibles.

Ernesto Kenji Igarashi actúa en entornos donde las decisiones deben tomarse bajo presión extrema, con información incompleta y márgenes mínimos de error. En contextos de seguridad institucional, los protocolos existen para reducir incertidumbres, estandarizar conductas y preservar vidas; sin embargo, el escenario real no siempre se comporta según lo planificado. Es en ese punto donde surge una tensión permanente entre seguir procedimientos establecidos e improvisar ante lo inesperado, una frontera que exige preparación técnica, lectura situacional y responsabilidad operativa.

En operaciones sensibles, los protocolos funcionan como estructuras de contención del riesgo. Organizan flujos, definen roles, delimitan niveles de respuesta y aportan previsibilidad a los equipos implicados. Aun así, las situaciones críticas suelen presentar variables que escapan a las previsiones iniciales, ya sea por cambios en el entorno, el comportamiento de terceros o fallos de información. En esos momentos, la rigidez absoluta puede convertirse en un factor de vulnerabilidad, comprometiendo la capacidad de adaptación de la operación.

Cuándo el protocolo protege y cuándo limita

Los protocolos se construyen a partir de experiencias previas, análisis de riesgos y buenas prácticas consolidadas. Su valor reside en la repetibilidad y en la reducción de la improvisación innecesaria. No obstante, Ernesto Kenji Igarashi analiza que seguir un procedimiento sin considerar el contexto específico puede generar retrasos, ruidos de comunicación o respuestas desproporcionadas. El desafío consiste en identificar cuándo el protocolo sigue cumpliendo su función y cuándo pasa a limitar la eficacia de la acción.

Desde la perspectiva operativa, la lectura del escenario en tiempo real se vuelve decisiva. Elementos como la dinámica del lugar, el perfil de las personas involucradas, la disponibilidad de recursos y la rápida evolución de la amenaza deben evaluarse de forma integrada. A partir de ello, pueden ser necesarios ajustes puntuales para preservar el objetivo central de la misión. Este tipo de adaptación no representa una ruptura de la disciplina, sino la aplicación consciente del conocimiento técnico en situaciones que se salen del estándar.

La improvisación técnica no es improvisación amateur

Existe una distinción fundamental entre improvisación técnica e improvisación desordenada. La primera se apoya en la formación, la experiencia acumulada y la comprensión profunda de los principios que orientan la seguridad institucional. La segunda surge de la falta de preparación y suele aumentar la exposición al riesgo. Como explica Ernesto Kenji Igarashi, improvisar con criterio significa aplicar fundamentos consolidados de manera flexible, sin perder el control de la operación.

Protocolo e improvisación equilibrados en operaciones sensibles según Ernesto Kenji Igarashi.
Protocolo e improvisación equilibrados en operaciones sensibles según Ernesto Kenji Igarashi.

En este contexto, la formación continua y el entrenamiento realista cobran relevancia. Cuanto mayor sea el repertorio técnico del profesional, mayor será su capacidad para adaptar procedimientos sin comprometer la seguridad. Para el especialista en seguridad institucional y protección de autoridades Ernesto Kenji Igarashi, esta preparación permite que las decisiones fuera del protocolo se tomen con base en criterios claros, y no por impulso o presión emocional.

Liderazgo y autorización para decidir fuera del guion

La posibilidad de ajustar conductas en el terreno también depende de la estructura de liderazgo. Cadenas de mando rígidas, sin espacio para la evaluación técnica a nivel operativo, tienden a generar respuestas lentas y desconectadas de la realidad. Por el contrario, entornos donde existe confianza en la cualificación de los equipos permiten decisiones más rápidas y coherentes con el escenario.

En la evaluación de Ernesto Kenji Igarashi, los liderazgos que comprenden la diferencia entre indisciplina y adaptación estratégica fortalecen la seguridad institucional en su conjunto. Autorizar ajustes tácticos, siempre que estén alineados con los objetivos y los límites legales, contribuye a operaciones más eficientes y menos vulnerables a fallos críticos.

Decisión responsable en escenarios imprevisibles

Improvisar en operaciones sensibles no significa actuar sin criterios, sino asumir la responsabilidad por las consecuencias de la decisión tomada. Cada desviación del protocolo debe sustentarse en un análisis rápido de riesgos y beneficios, considerando impactos inmediatos y posteriores. Esta postura exige madurez profesional y una comprensión sistémica de la operación.

Así, la frontera entre protocolo e improvisación no es fija, sino que se construye a partir de la cualificación técnica, el liderazgo y la capacidad de lectura del contexto. En seguridad institucional, el equilibrio entre estas dimensiones define la diferencia entre una respuesta eficaz y un error operativo con efectos duraderos.

Autor: Denis Nikiforov

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