Brasil enfrenta nuevo arancel de 25% de Estados Unidos: qué está en juego

Diego Velázquez
Diego Velázquez 8 Min Read
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Washington aplicó una nueva sobretasa a productos brasileños y el gobierno de Lula promete llevar el caso a la Organización Mundial del Comercio.

El gobierno brasileño confirmó esta semana que un nuevo arancel del 25% impuesto por Estados Unidos a productos brasileños entró en vigor, agravando una disputa comercial que ya lleva más de un año entre los dos países. La medida fue anunciada por el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y llega apenas meses después de que la Corte Suprema estadounidense invalidara la base legal de un arancel anterior contra Brasil.

La decisión generó una fuerte reacción del Palacio de Planalto, que calificó la medida de injustificada y anunció que recurrirá a instancias multilaterales de comercio. Mientras tanto, sectores empresariales de ambos países ya advierten sobre el impacto que la nueva sobretasa podría tener en las exportaciones brasileñas hacia el mercado estadounidense.

¿Por qué Estados Unidos aplicó un nuevo arancel a Brasil?

La nueva tarifa se apoya en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, un mecanismo legal distinto al que Washington había usado anteriormente. Según información difundida por Poder360, la Corte Suprema de Estados Unidos invalidó en febrero de este año el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para justificar la sobretasa específica contra productos brasileños, lo que obligó al gobierno de Donald Trump a sustituirla por una tarifa global temporal del 10% aplicada a todos los socios comerciales. Ahora, la administración estadounidense vuelve a apuntar a Brasil con una medida particular, esta vez con un respaldo jurídico que analistas consideran más difícil de revertir por la vía judicial.

El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó al gobierno de Lula da Silva de no negociar de buena fe durante la investigación comercial que derivó en las sanciones, según reportó O Tempo. La Casa Blanca sostiene que existen prácticas comerciales desleales por parte de Brasil, aunque el propio gobierno brasileño rechaza esa versión y recuerda que, según estadísticas oficiales de Estados Unidos, ese país acumuló un superávit comercial superior a los 424.000 millones de dólares con Brasil en los últimos quince años.

A pesar del nuevo arancel, Washington divulgó una lista de más de dos mil productos exentos de la sobretasa, entre ellos carne, café soluble, naranja, jugo de naranja y componentes de la industria aeronáutica. Esta exención parcial busca, según analistas citados por O Tempo, reducir el impacto inmediato en sectores sensibles de la economía brasileña mientras se define el resultado del conflicto comercial en instancias diplomáticas y judiciales.

Cómo respondió el gobierno brasileño

A través de una nota oficial publicada por el propio presidente Lula da Silva, el gobierno brasileño repudió la decisión estadounidense y la calificó como un hecho que marcará negativamente la historia de las relaciones bilaterales. El comunicado recuerda que en 2025 el 76% de las importaciones provenientes de Estados Unidos ingresaron a Brasil sin pagar impuestos de importación, y que la tasa promedio efectivamente aplicada a productos norteamericanos fue de apenas 3,1%, cifras que, según Brasilia, contradicen el argumento de prácticas comerciales desleales.

El gobierno también anunció que continuará adoptando medidas para reducir los daños causados a la economía y al ingreso de los brasileños, entre ellas el Plan Brasil Soberano, que prevé apoyo a los sectores más afectados por la sobretasa. Además, Brasilia reafirmó su intención de diversificar sus socios comerciales, citando los acuerdos ya firmados entre el Mercosur y la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio y Singapur como ejemplos de esa estrategia.

Según el gobierno, en las audiencias públicas convocadas por el USTR la semana anterior a la decisión, 63 de las 78 intervenciones realizadas por representantes del sector privado brasileño y estadounidense se manifestaron en contra del nuevo arancel, un dato que Brasilia utiliza para argumentar que la medida no cuenta con respaldo ni siquiera entre los propios importadores y exportadores estadounidenses.

Qué puede pasar de ahora en adelante

El gobierno brasileño ya adelantó que evalúa recurrir a la Organización Mundial del Comercio para cuestionar la legalidad del arancel, además de estudiar la aplicación de la Ley de Reciprocidad Económica, una herramienta que permitiría a Brasil responder con medidas equivalentes contra productos estadounidenses. Sin embargo, expertos consultados por Poder360 advierten que el proceso ante la OMC suele ser lento y que sus resoluciones no siempre logran revertir de inmediato este tipo de sobretasas.

El nuevo conflicto comercial ocurre en un momento políticamente sensible, a pocos meses de las elecciones generales de 2026 en Brasil. Analistas citados por Poder360 señalan que la ofensiva estadounidense se combina con un fuerte componente político, alimentado por la cercanía entre sectores de la oposición brasileña y la Casa Blanca, lo que amplía el temor de que la disputa comercial termine influyendo también en el debate electoral interno.

Mientras el litigio avanza, empresarios de sectores no exentos del arancel piden señales más claras sobre los próximos pasos del gobierno, ya que la incertidumbre dificulta la planificación de exportaciones a mediano plazo. La expectativa es que en las próximas semanas haya nuevas conversaciones entre representantes comerciales de ambos países, aunque hasta el momento no existe una fecha confirmada para una reunión de alto nivel entre Lula da Silva y Donald Trump.

La disputa arancelaria vuelve a poner a prueba la relación entre Brasil y Estados Unidos, dos de los mayores socios comerciales de América. El desenlace del conflicto dependerá tanto de las negociaciones diplomáticas como de los caminos legales que Brasilia decida activar en los próximos meses.

Para los consumidores y las empresas brasileñas, el principal efecto inmediato será la necesidad de ajustar cadenas de exportación y buscar nuevos mercados para los productos afectados por la sobretasa. El caso continuará siendo noticia mientras ambos gobiernos definan si optan por una salida negociada o por un litigio prolongado en foros internacionales de comercio.

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