Felipe Rassi, especialista en mercado financiero con experiencia en operaciones relacionadas con créditos en situación de incumplimiento y grupos empresariales, conoce bien la capa de complejidad que rara vez aparece en las presentaciones de las gestoras. Invertir en activos estresados se ha convertido en un tema destacado en publicaciones especializadas, y el creciente interés de family offices, fondos independientes e inversores calificados por este segmento es una realidad. Sin embargo, detrás del atractivo de los altos rendimientos, existe una realidad que pocos discuten con transparencia.
Si está considerando destinar capital a este segmento o simplemente desea entender cómo funciona realmente, continúe leyendo.
El alto rendimiento existe, pero tiene un costo específico
Los fondos de activos estresados que presentan rendimientos superiores al promedio del mercado no operan por arte de magia. Están cobrando, en forma de rentabilidad, la prima de riesgo de activos que nadie más quiere tocar sin el conocimiento técnico necesario para evaluarlos. Esa prima es real y puede ser capturada por quienes cuentan con las herramientas adecuadas. Sin embargo, viene acompañada de riesgos que deben ser identificados con claridad.
Felipe Rassi señala que el primero es el riesgo de liquidez. Los activos estresados, en la mayoría de los casos, no cuentan con un mercado secundario activo; quien los adquiere debe estar dispuesto a mantener la posición hasta su recuperación. El segundo es el riesgo de ejecución: la diferencia entre el valor esperado de recuperación y el valor efectivamente obtenido puede ser significativa, dependiendo de cómo evolucione el proceso de cobro o reestructuración. El tercero, frecuentemente subestimado, es el riesgo jurídico, que involucra la calidad de los instrumentos de garantía, el entorno jurisprudencial y el comportamiento de los tribunales en casos específicos.
¿Cómo define la calidad de la originación el techo del rendimiento?
Una de las verdades menos divulgadas en el mercado de activos estresados es que el rendimiento de una operación está determinado en gran medida en el momento de la compra, y no durante la recuperación. Esto significa que la calidad del proceso de originación y selección de los activos es el factor más crítico para el desempeño a largo plazo.
Adquirir una cartera con un descuento del 70 % puede parecer atractivo hasta que una due diligence revele que el 60 % de los créditos presenta documentación inadecuada, garantías no registradas o deudores sin patrimonio identificable. Un gran descuento puede ser simplemente el reflejo de un activo de baja calidad y no de una oportunidad infravalorada. Diferenciar estas dos situaciones requiere experiencia y metodología, no solo apetito por el riesgo. Felipe Rassi, con experiencia en operaciones de evaluación y estructuración de créditos estresados, demuestra el tipo de análisis que distingue una adquisición bien fundamentada de una apuesta mal calibrada.
¿Hasta qué punto influye la elección entre reestructuración y ejecución en los resultados?
Cuando un inversor adquiere un activo estresado, una de las primeras decisiones estratégicas consiste en elegir entre dos enfoques principales: intentar una reestructuración negociada con el deudor o proceder con la ejecución de las garantías. Esta decisión tiene profundas implicaciones en términos de plazo, costo y valor recuperado.

La reestructuración negociada suele ser más rápida y menos costosa cuando el deudor mantiene una operación activa y tiene un interés genuino en resolver la situación. Permite construir acuerdos que consideran la capacidad real de pago, reduciendo el riesgo de un segundo incumplimiento. Por otro lado, la ejecución de garantías puede ser más adecuada cuando el deudor no demuestra cooperación o cuando las garantías tienen un valor suficiente para cubrir el crédito con margen. El problema es que las ejecuciones judiciales en Brasil son lentas y costosas, y el valor obtenido en subasta rara vez refleja el valor de mercado del activo.
La elección entre estos caminos es una de las decisiones más importantes dentro del proceso de recuperación y exige una evaluación integral del perfil del deudor, la calidad de las garantías y el entorno jurídico. Es en este tipo de análisis donde la experiencia de un especialista jurídico como Felipe Rassi se traduce en resultados concretos.
¿Qué tienen en común los mejores gestores de activos estresados?
Al observar a los gestores que entregan resultados de forma consistente en este segmento, ciertos patrones se repiten. Todos cuentan con procesos rigurosos de due diligence que no renuncian al análisis jurídico. Todos construyen tesis de inversión que consideran explícitamente escenarios de estrés y no solo el escenario base. Y todos comprenden que la gestión activa del activo después de la adquisición es tan importante como la selección inicial.
Este último punto merece especial atención. Un activo estresado no se recupera por sí solo. Requiere seguimiento constante, toma de decisiones ágil y capacidad de adaptación a medida que evoluciona el proceso de recuperación. Los gestores que consideran la adquisición como el final del trabajo, en lugar del comienzo, suelen acumular resultados por debajo del potencial real de los activos adquiridos.
Felipe Rassi representa la evolución profesional que exige el mercado de activos estresados en Brasil. Su sólida trayectoria en la estructuración y gestión de operaciones de crédito complejo responde directamente a la creciente demanda de alta especialización técnica en este sector en proceso de maduración. En un entorno corporativo cada vez más competitivo, contar con esta visión analítica es el diferencial que garantiza eficiencia y mitigación de riesgos en transacciones de gran envergadura.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez
