Existe un movimiento constante de profesionalización en las empresas familiares, como sostiene el abogado Rodrigo Gonçalves Pimentel, y la incorporación de herederos a la nómina es uno de los puntos más sensibles. Contratar a un hijo no es un problema. Contratarlo sin ningún parámetro de mercado, sí.
La diferencia entre ambas situaciones está en el criterio.Un puesto sin funciones definidas genera efectos en tres frentes. Distorsiona la estructura de costos, desorienta al equipo que debe rendir cuentas a alguien sin atribuciones claras y debilita al propio heredero, que comienza a cargar con la sospecha de estar allí únicamente por su apellido. Ninguna de estas consecuencias aparece durante el primer mes.
El puesto creado para acomodar, no para producir
La situación típica comienza con buenas intenciones. Según considera Rodrigo Pimentel, abogado especializado en estructuración patrimonial internacional, la familia crea una vacante para dar ocupación al heredero recién graduado, establece un salario superior a la media como forma de sustento y deja las atribuciones abiertas para no incomodarlo. El acuerdo funciona mientras nadie necesita evaluar los resultados.
El problema aparece cuando el negocio atraviesa dificultades. Sin una descripción del puesto, no hay manera de medir el desempeño, y cualquier exigencia parece un conflicto familiar. Los directivos externos comienzan a tratar al heredero como un asunto delicado, lo que lo aísla de las decisiones reales y retrasa precisamente el aprendizaje que motivó su contratación.
Cómo define el mercado el salario y las funciones
El criterio de referencia existe y es accesible. Como plantea el abogado Rodrigo Pimentel, los estudios salariales sectoriales, la descripción formal del puesto, el plan de carrera y la evaluación periódica aplicados a cualquier empleado también deben aplicarse a quienes llevan el apellido del propietario. La comparación debe hacerse en función del puesto, no del parentesco, y un cargo sin equivalente en el mercado no supera esta verificación.
Esta formalización también aporta beneficios jurídicos. Según señala el abogado Sideni Soncini Pimentel, una remuneración sin respaldo en una función real puede ser cuestionada por un socio minoritario, por las autoridades fiscales e incluso por otros herederos en un futuro proceso sucesorio, porque reduce los beneficios distribuibles entre todos en favor de una sola persona. Un registro adecuado resuelve la duda antes de que surja.

Los beneficios y el salario tienen orígenes distintos
Confundir ambas fuentes es un error recurrente. El salario remunera el trabajo realizado y está vinculado a la función desempeñada. La distribución de beneficios remunera la propiedad de las participaciones y se rige por el contrato social, independientemente de que el socio trabaje en la empresa o viva en otro país. Cada una tiene su propia base de cálculo y su propio tratamiento fiscal.
Esta separación permite ordenar las expectativas. En el análisis de Rodrigo Gonçalves Pimentel, el heredero que trabaja recibe una remuneración por su trabajo y, como socio, participa en los resultados en la misma proporción que sus hermanos que no trabajan en el negocio, lo que elimina la sensación de privilegio. La conversación deja de girar en torno al merecimiento y pasa a centrarse en el contrato.
El efecto de un criterio claro en quienes no pertenecen a la familia
El equipo observa atentamente lo que hace la familia. Como señala el Dr. Rodrigo Gonçalves Pimentel, especialista en estructuración patrimonial internacional, ascender a un heredero sin un criterio visible desmantela cualquier discurso de meritocracia y provoca la salida silenciosa de los profesionales más capacitados. La pérdida rara vez se comunica al momento de la desvinculación, y su costo vuelve a aparecer durante el proceso de reemplazo.
El camino inverso también produce resultados. Cuando el heredero ingresa mediante un proceso de selección, cumple etapas en distintas áreas, responde ante un gerente que no es familiar y tiene su desempeño evaluado mediante indicadores conocidos, su legitimidad deja de depender de explicaciones. La autoridad pasa a construirse, en lugar de heredarse.
Vale la pena examinar detenidamente los criterios que aplica tu empresa para contratar y evaluar a los herederos, antes de que el asunto se convierta en motivo de conflicto.
Sobre los especialistas
Rodrigo Gonçalves Pimentel es abogado, empresario y socio de Pimentel & Mochi Advogados Associados. Su actividad abarca cuestiones empresariales, patrimoniales, societarias y sucesorias relacionadas con empresarios y familias empresarias.
Sideni Soncini Pimentel es abogado, magistrado de segunda instancia jubilado e integrante de Pimentel & Mochi Advogados Associados. Tras una trayectoria de más de cuatro décadas en la magistratura, inició una nueva etapa profesional en la abogacía, con una labor consultiva y estratégica.
