Yuri Silva Portela

¿Quién cuida de quienes cuidan? El desafío que enfrentan los familiares de las personas mayores

Diego Velázquez
Diego Velázquez 7 Min Read
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Yuri Silva Portela

Para el doctor Yuri Silva Portela, especialista en geriatría y fundador del proyecto social Humaniza Sertão, el envejecimiento de la población brasileña ha generado un debate que va mucho más allá de los cuidados dirigidos a las personas mayores. A medida que aumenta el número de personas que necesitan acompañamiento en distintos niveles, también crece la responsabilidad asumida por los familiares, quienes pasan a desempeñar un papel fundamental en la rutina de cuidados.

En la mayoría de los casos, esta función surge de manera natural. Hijos, cónyuges, hermanos u otros familiares comienzan ayudando en pequeñas tareas cotidianas y, gradualmente, asumen responsabilidades más complejas relacionadas con la salud, la movilidad y la organización de la rutina diaria. Aunque este apoyo es esencial para la calidad de vida de la persona mayor, también puede generar impactos significativos en quienes cuidan.

Ante el acelerado envejecimiento de la población, los especialistas han llamado la atención sobre una cuestión cada vez más relevante: ¿quién cuida de la salud física y emocional de las personas que dedican gran parte de su tiempo al cuidado de familiares mayores? ¿Le interesa saber más? Descúbralo a continuación.

¿Por qué los familiares asumen un papel tan importante en el cuidado de las personas mayores?

El envejecimiento puede traer cambios que requieren un acompañamiento más cercano en determinadas situaciones. Cuestiones relacionadas con la movilidad, el uso de medicamentos, las consultas médicas e incluso las actividades cotidianas hacen que muchas personas mayores dependan, en mayor o menor medida, del apoyo de personas cercanas. En este contexto, la familia suele ser la primera red de apoyo disponible.

Además de ofrecer ayuda práctica, los familiares también desempeñan un papel importante en el aspecto emocional. La presencia constante, el acompañamiento y la participación en las decisiones relacionadas con la salud ayudan a fortalecer la sensación de seguridad y pertenencia de la persona mayor. Yuri Silva Portela señala que este apoyo puede contribuir significativamente al mantenimiento de la autonomía y la calidad de vida, especialmente cuando se brinda de manera respetuosa y equilibrada.

¿Qué desafíos suelen formar parte de la rutina de quienes cuidan?

Aunque el cuidado suele estar asociado al afecto y a la responsabilidad familiar, también implica demandas que no siempre son percibidas por quienes observan desde fuera. Consultas médicas, administración de medicamentos, acompañamiento en exámenes y adaptación de la rutina doméstica requieren tiempo, atención y disponibilidad. Con el paso de los meses o los años, estas responsabilidades pueden generar desgaste físico y emocional.

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Además, muchos cuidadores deben compaginar estas actividades con el trabajo, compromisos personales y otras responsabilidades familiares. Como consecuencia, es común que el propio cuidador deje sus necesidades en segundo plano. Según el análisis de Yuri Silva Portela, esta sobrecarga puede afectar la salud mental, favorecer cuadros de estrés y comprometer el bienestar de quienes desempeñan esta función diariamente.

¿Cómo puede afectar la salud del cuidador el exceso de responsabilidades?

Cuando el cuidado se realiza de forma continua y sin una red de apoyo adecuada, los impactos pueden ser significativos. El cansancio acumulado, la falta de tiempo para actividades personales y la preocupación constante por el bienestar del familiar pueden generar síntomas como ansiedad, irritabilidad, alteraciones del sueño y agotamiento emocional.

Al mismo tiempo, muchos cuidadores terminan descuidando su propia salud. Las consultas médicas se posponen, los momentos de ocio se reducen y los hábitos saludables dejan de recibir la atención necesaria. Desde esta perspectiva, aumenta el riesgo de que la persona responsable del cuidado también enfrente problemas físicos y emocionales que podrían evitarse con el acompañamiento y apoyo adecuados.

¿Qué puede ayudar a hacer que el cuidado sea más equilibrado?

Una de las estrategias más importantes es comprender que cuidar de alguien no significa asumir todas las responsabilidades en solitario. La participación de otros familiares, amigos y profesionales puede ayudar a distribuir las tareas y reducir la sobrecarga. Cuando existe una red de apoyo organizada, resulta más fácil garantizar la atención a la persona mayor sin comprometer por completo la rutina de quien cuida.

Además, buscar información y orientación también marca la diferencia, ya que comprender las necesidades propias del envejecimiento y conocer los recursos disponibles en la comunidad puede facilitar la toma de decisiones y reducir la inseguridad. Como especialista en geriatría, Yuri Silva Portela destaca que el cuidado tiende a ser más eficaz cuando existe un equilibrio entre las necesidades de la persona mayor y la preservación de la salud física y emocional de los familiares involucrados en este proceso.

Cuidar también significa mirar a quienes brindan apoyo

Cada vez es más importante reconocer el papel desempeñado por los familiares que participan en la rutina de cuidados. Aunque gran parte de la atención suele centrarse en las personas mayores, es fundamental comprender que la calidad de la asistencia también depende del bienestar de quienes ofrecen apoyo diariamente.

Por esta razón, hablar sobre envejecimiento implica observar a toda la red que acompaña a la persona mayor. En definitiva, el doctor Yuri Silva Portela explica que promover la calidad de vida significa crear condiciones para que tanto las personas mayores como sus cuidadores reciban acogida, orientación y apoyo. Después de todo, cuando quienes cuidan también son cuidados, los beneficios tienden a alcanzar a toda la familia.

Autor: Diego Rodríguez Velázquez

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